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C A R T A

U N  A Ñ O  VITAMINA

17 de diciembre de 2021

Por Margo

   Hace poco escuché el concepto de “persona vitamina” para referirnos a la gente que nos apoya, escucha, entiende y que, en definitiva, nos hace sentir mejor. 

Más concretamente, se lo escuché a Marian Rojas-Estapé, la doctora especialista en psiquiatría de la que os hablé en alguna que otra ocasión cuando os mencioné uno de sus últimos libros que me estoy deseando leer. Os invito a tod@s a que veáis una de sus últimas entrevistas – disponible en YouTube - sobre la neurociencia de las emociones. Da gusto escucharla, de verdad.

   A estas alturas del año y a escasas semanas de darlo por finiquitao’ – guau – aún me pregunto dónde hemos metido el 2021, a dónde demonios se ha ido. ¿Se ha colado entre las rendijas del sofá? ¿Se lo comió la lavadora? 

    Discutiendo la relatividad y marcha del tiempo con varias cervezas reposando sobre la mesa – clásica conversación de borrachera– un amigo me habló de un documental que, disculpen la expresión, le había explotado los sesos. Me recomendó su visionado y me ayudó a comprender, justificando, por qué no nos logramos sentir en nuestro aquí y ahora, en nuestro tiempo y con un par de años más camuflados en los dígitos de nuestro DNI. 

Tengo la sensación de que muchos jóvenes de la era pre-pandémica - que alguien me ayude a entender a qué generación pertenezco, por favor - padecemos el 'síndrome de Peter Pan', pero en su última actualización del sistema. No me refiero tanto a la inmadurez emocional propia de las personas que padecen esta afección en su comportamiento, sino a nuestra incomodidad a asimilar y aceptar que nos hemos hecho mayores con todo lo que eso conlleva. De repente, tenemos nuevas obligaciones adultas en nuestra to-do-list que ni nos imaginábamos tener que encarar tan “pronto”. ¿Y por qué esto? Bueno, que el COVID haya usado su carta de +2 tiene mucho que ver y, ojo, que aún puede lanzar su +4 si no nos lo tomamos en serio. 


   Como en una película de ciencia-ficción, nos congelamos en el tiempo. Haciendo un repaso mental, evidentemente, no soy la misma persona que sopló un generoso puñado de velas  - veinticinco, para ser más exactos - a escasos días del cierre general, rodeada de sus amig@s bajo el sol de marzo y a escasos metros de la playa. Somos los mismos sin ser los mismos.

   Atravesando, todavía, momentos de máxima incertidumbre ante las nuevas variantes y la plena efectividad de las vacunas contra todas ellas – vacúnense, por favor – seguimos con miedo, sí, aunque algo más esperanzados. 

Sin duda, creo haber aprendido a valorar más lo que hace dos años dimos rotundamente por sentado. Ahora saboreamos más cada avance que hemos ido dando hacia atrás – suena paradójico, pero sí – y cada retroceso hacia nuestra antigua normalidad. Con cada avión hacia cualquier otra parte, una canción entre amigos y los bailes de madrugada… apreciamos mucho más cada momento de los de antes, nos relamemos con cada uno de ellos y nos empachamos hasta que nos duele mucho la tripa como en una copiosa cena o comida de Navidad. 


   No os voy a mentir. Este 2021 me ha consumido la salud mental de muchísimas formas, disfrazado de múltiples personas y a través de diversas vías. Supongo que, como todos, he tenido muchas semanas buenas y otras que, deseablemente, guardaría en el Cajón del Olvido para siempre. Menudo caos de año, sinceramente. Aunque, como dije antes, ya aprecio cierto regustillo de esperanza que me hace dirigir mi mirada hacia el 2022 con mucha más luz.


   Sólo me queda desearos unas felices fiestas y feliz fin de año, que os cuidéis mucho y a todo vuestro alrededor. Velad por vuestros familiares y proteged a los más vulnerables, ya que aún es pronto para bajar la guardia. Sobre todo, tened siempre a mano varias monodosis de optimismo para emergencias. Ya queda menos para poder gritarle ‘¡Uno!’ - sin mascarilla y a menos de metro y medio de distancia - a esta pesadilla de jugador con tan mal ganar y peor perder (ya veréis). 


Disfrutad mucho de lo que queda de 2021 y haced que su colofón sea memorable, especialmente, si os rodeáis de vuestras personas vitamina. Espero que os acompañen en vuestro 2022.


Feliz año nuevo.

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