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C A R T A

FELIZ  NO-PROPÓSITO  NUEVO

17 de enero de 2022

Por Margo

Como pretendo ser original, me ahorraré – bueno, no - la vergüenza de deciros ‘página 17 de 365’, así como de compartiros mis propósitos para este 2022. 


A propósito – no pude ahorrarme el chiste, perdón - de que hoy celebramos el “Blue Monday”, es decir, el día más triste del año y, aparentemente, una excelente ocasión para seguir gastando para ponernos un pelín más contentos - nótese la ironía, porque yo no soy más feliz con menos dinero en mi cuenta - me parece interesante sacar este tema a colación. 


Puesto que ya nos inventamos días en honor a cualquier cosa, desde el Día Internacional de la Croqueta al de la Marmota - celebración de digna condición santoral con el que muchos nos sentiríamos identificados – el Lunes Triste - en inglés, ‘to feel blue’ es el análogo a nuestro ‘estar de bajona’ - fue creado para ponerle fecha al día más depresivo del año.

Uno de los principales motivos o atribuciones de culpa a la existencia de tal día como hoy, tiene que ver con la caducidad de nuestro Free Trial. Ahora, quince días después, nos toca responsabilizarnos del fracaso de nuestros propósitos de Año Nuevo.

Yo, si os soy completamente sincera, no me he hecho ninguno. Ninguno nuevo, quiero decir. Creo que sigo manteniendo los mismos objetivos del año pasado, de su predecesor y, si me apuras, probablemente desde el 2015. Por ejemplo – ya sé que os dije que no os los iba a compartir - leer mucho más, dejar de darle demasiadas vueltas a las cosas y confiar en que cada pieza de este macro puzle se va a ir colocando, automáticamente, por sí solo y sin ayuda externa. 


Como me propuse en 2021, quiero disfrutar más del tiempo presente. Gran oportunidad para introducir un nuevo topic a la reflexión: hablemos del constructo social al que llamamos “tiempo”. ¿Qué es lo que, realmente, marca la diferencia entre el día 31 de diciembre y el 1 de enero? ¿Qué magia todo poderosa nos hace creer que todas nuestra preocupaciones, obligaciones y problemas desaparecen con la última campanada de medianoche? 


En realidad, nada cambia de unas 24 horas para otras, a no ser que nosotros mismos decidamos qué se queda atrás o qué avanza con nosotros. Es común y aconsejable, hacer un rápido balance de nuestra trayectoria anual. Proponernos este ejercicio es esencial porque, así, en perspectiva y en la distancia de quien mira desde fuera, podemos hacer un juicio honesto y averiguar qué o quién debemos mantener o dejar fuera – yo, por ejemplo, sigo mucho la regla de “de donde no hay, no se puede sacar” –y definir qué aspectos de nuestra personalidad nos ayudan a mejorar cada día y cuáles debemos corregir para seguir avanzando en nuestro proceso de crecimiento personal. Parafraseando al Karma: do good and good will come your way


Hace escasos días, se celebró el Día Mundial de Lucha contra la Depresión. Su existencia inexcusable se justifica ante una realidad cada vez más alarmante, una lacra social – o asesino en serie - que está afectando a generaciones, cada vez, más tempranas. ¿Sabíais que la principal causa de muerte en jóvenes de España es el suicidio? Es para quedarnos un ratico en el rincón de pensar. 


La depresión es una afección y aflicción muy grave que, en muchas ocasiones, también deriva de nuestra desubicación por no cumplir con las expectativas sociales, ni con una timeline y deadline impuesta por los demás. 


No puedo evitar establecer una vinculación con un meme – lo siento, habito y me alimento de Twitter -, que me ha hecho expandir mi concepción de los límites de la genialidad humana. En concreto, me refiero a ese que parodia: “Cuando lo pides por Aliexpress” versus “Cuando te llega”. Pues creo que con las expectativas pasa lo mismo: “Lo que esperas lograr a tus veintitantos” contra, “La vida real: la película”. 


Considerando esto y que, hablando con una amiga por teléfono hice cuentas mentales de que me quedan menos de dos meses para cumplir 28 añazos – S.O.S. - me pregunté a mí misma, en voz alta, cada una de las susodichas cuestiones que ponen a examen mi valía o cuánto he conseguido aprovechar mi vida hasta el día de hoy. ¿He logrado lo suficiente? ¿Por qué me cuesta tanto esto en comparación con aquello? ¿Por qué el tiempo pasa tan rápido? ¿No puede esperarse un poquito más hasta que logre acompasar mi ritmo con los demás? 


P.D. Esta obsesión por conseguir una meta antes de llegar a cierta edad – y la ansiedad que ello acarrea – queda reflejada en el último filme-musical de Netflix, ‘Tick, Tick, Boom’ – en este espacio, staneamos fuertemente la carrera de Andrew Garfield – inspirado en la vida del joven talento y compositor de teatro musical, Jonathan Larson, obsesionado con ser una estrella de Broadway antes de los treinta – ya que se comparaba, constantemente, con grandes genios del teatro musical que lo consiguieron siendo más jóvenes que él-.


Últimamente, no paro de leer posts motivacionales con el mismo ánimo, pero en distintas frases. Vienen a decir: No pasa nada si no lo has conseguido aún“It's okay to not have it all figured out yet” - y bueno, es verdad. Tendemos a compararnos en exceso por redes sociales y en las vidas de amistades ajenas. Yo la primera, eh. Así que este es mi regalo de mí para mí: dejar de hacer comparaciones irracionales si no es para impulsarme de un modo positivo.

Por otro lado, no sé si el escuchar o leer demasiadas frases con tintes "Mr. Wonderfulianas" me hace más mal que bien, pero, el caso, es que hay una frase que me persigue todos los días y no sé si me empuja hacia delante o hacia un precipicio emocional: ‘Asegúrate de hacer algo cada día que te acerque más en dirección a tus sueños’. 


Pausa dramática para pensar.


¿Realmente lo estoy haciendo? 

Digamos que esta pregunta me anima y frustra a partes iguales. No paro de formarme, aprender idiomas, cursos… etcétera. Y todo para demostrarle a No-Sé-Quién Pérez, CEO de la empresa “Ya te llamaremos S.L.”, que valgo para cubrir un puesto por el que nunca me llamará. Y esto no sólo me pasa a mí, porque no soy el ombligo del mundo, obviamente. Creo que toda una generación de jóvenes estamos infectados con el mismo virus


Otra pausa dramática para pensar, porque así soy yo.

¿Y tú? ¿De verdad, cada día, estás ayudándote a llegar a donde quieres estar?

Indagar en la respuesta a esta pregunta puede resultar asfixiante y no dudo que sea potencialmente peligrosa, porque podría conducir a tristezas que, prolongadas, lleguen a desencadenar otras más severas y autodestructivas. 


Por ello, creo que el mejor propósito para empezar cualquier año - es más, cualquier día - es cuidarnos y velar por nuestro ánimo, tratarnos con más respeto, paciencia y cariño. Somos muy válidos y no deberíamos compararnos con nadie más que no sea con nuestra propia versión de ayer.


Sin duda, hoy es un buen momento para ponernos a ello, aunque te digan que es el día más triste del año. Qué irónico y qué apropiado. 




* Recientemente, habilitaron un número gratuito contra el suicidio: 024. Si tienes algún amigo que se encuentra atrapado en un duelo interno contra la tristeza y depresión, apóyale y anímale a acudir a un especialista. Y si ese amigo eres tú, no dudes en pedir ayuda.

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