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C A R T A

Este AÑO...  que   

15 de enero de 2024
Por Margo

¿Sois de rituales? Yo un poco.
Reconozco que si no como lentejas el último día del año o recito mentalmente mis doce deseos en cada campanada, presiento que las cosas me van a ir algo ‘regulinchi’.

“Supersticiosa”, pensarás. Bueno, me gusta bromear con que “a ver si Mercurio retrógrado se pone ya del derecho”, pero resulta que quién hace las cosas del revés, en cualquier caso, soy yo.

Muchos dirán que el 1 de enero es ese “Día-que-no-cuenta”, pero nada más lejos de la realidad. Más bien es el Día Internacional de la comida recalentada, de la media-maratón que va desde el sofá a la cama repetidas veces y del acto reflejo de decirnos: “Este año, sí que sí”.

Según expertos en astrología, el 2023 representó el año del aprendizaje, de la pasión que nos brota en cada reto y del desarrollo interior - una tesis me he empollado, queridxs –. Ahora, según la ciencia de la numerología, el 2024 es el año del número ‘8’ y vaticina que recogeremos todo lo que se ha sembrado durante el año anterior. Espero que el dicho “ser más chulo que un ocho", juegue un papel importante aquí.

También es el número vinculado a la idea del “karma”, por lo que más te vale haberte esmerado en cuidar bien de la tierra donde decidiste plantar tus mejores semillas. “Karma's a relaxing thought”.

En la cosmología china, el 2024 viene asociado con el año del Dragón - de entrada, diríamos que Ramin Djawadi le haría FaceTime en su Spotify Wrapped – y del Poder Espiritual Supremo. Guarda cierta lógica considerando que el 2023 me ha dejado con ganas de irme a perderme al monte tibetano.

Además, en apenas unos meses, me enfrento con un bastoncillo por espada a la maciza “Crisis de los treinta”, así que, cabe la posibilidad de que un día me veáis subiendo un story desde la Patagonia argentina o haciendo un directo rapándome la cabeza – porque ‘yolo’-.

Aun así, ¡qué queréis que os diga! Siento que este año sí que sí, porque soy una motivada.

Como os dije al principio, me gustan los rituales. Sin rozar el toc diagnosticado - tampoco mi hipocondría, aunque es algo evidente - tengo ciertas costumbres o rutinas que me encanta seguir a rajatabla. Una de ellas es elaborar mi lista de “New Year’s Resolutions” y plasmarlos en un Vision Board, por ejemplo.

Sin proponérmelo – valga la redundancia - me salieron doce propósitos para este nuevo año, por lo que todo lo que me depara este 2024 será responsabilidad mía. No, no pienso darle ningún crédito al Mercurio del revés o boca abajo.

En realidad, el día 1 de enero es como un truco de ilusionismo ideado por el mismo Houdini, porque todo nos parece mágico y posible – hasta las mayores locuras - si establecemos un plan bien estructurado y sustentando en el largo plazo. Sin caer en el espejismo de la meritocracia, estableciendo un plan de ataque basado en objetivos SMART puede ayudarnos a visualizar anhelos y deseos para tratar de hacerlos corpóreos.

Como os compartí una vez, me leí un libro - que me gustó muchísimo, de hecho - basado en uno de los principales ideales que rigen la mentalidad japonesa: “Ganbatte”. Viene a significar: “Vamos, tú puedes” y funciona como un canto de ánimo para confortar a la sociedad ante nuevos retos o graves adversidades. De hecho, sigue siendo un concepto muy interiorizado en su forma de pensar vigente.

También expresa un compromiso de “excelencia” con lo que sea en lo que te encuentres inmerso. Los japoneses se entregan en cuerpo y alma a un un proyecto, trabajo o propósito. De forma que si no sale bien o no concluye tal y como esperaban, encuentran su consuelo en que, al menos, dieron lo máximo de sí mismos y no les quedó nada más por hacer. Una forma de ver la foto desde un plano general con la que sentirse orgullosos de lo aportado.

Sin duda, creo que es el ideal que más pongo en práctica a día de hoy y que mejor me define ante cualquier circunstancia que se me ha ido poniendo por delante. "Lo hacemos (lo mejor que podemos) y ya vemos".

Por ello...¡‘Ganbatte’ a todos! Porque este año sí que sí.
Porque cualquier día puede ser 1 de enero.

Y “Dracarys” al que no le guste.



P.D. Esta carta se la dedico a mi médico favorito quien, en menos de una semana, se enfrentará a un examen por el que se ha entregado en cuerpo y alma - con mayor esfuerzo e ímpetu que un japonés, no me cabe duda - todo este 2023. 

El 20 de enero es tuyo (y no de LODVG). ¡Vamos que tú puedes! Este primer año,
sí que sí.
Además, lo más complicado te está por venir: tu hermana hipocondríaca.

¡Ganbatte
!

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